Chofer personal
Yo tenía chofer personal...
Hace muchos años estuve a cargo del mantenimiento de una planta de cartón corrugado.
Era una planta completamente nueva y además la primera planta de la empresa en otro país.
En mi caso significaba máquinas nuevas, personal sin experiencia y poca ayuda disponible.
Digamos que en ese tiempo mi turno no era full time, sino más bien full life.
La planta trabajaba a tres turnos en sus terminadoras y más seguido de lo que yo deseaba, algo se rompía de noche.
Cuando no había forma de arreglar el problema por teléfono, no había otra salida que ir hasta la planta.
La empresa quedaba por autopista, a 20 minutos de mi casa.
Fueron muchas visitas a lo largo de esos años, pero a veces estaba tan cansado que mi esposa era mi chofer personal.
Me llevaba hasta la planta y me esperaba en el auto a que yo terminara para poder volvernos a casa.
Ya saben, manejar de noche estando tan cansado, no era para nada recomendable.
Por eso, muchas veces me acompañó y muchas veces fueron varias horas de espera.
En mi caso tengo el privilegio de trabajar de lo que me gusta.
Esta historia no se trata de cómo me las ingenié para arreglar algo.
No te voy a contar sobre el secreto de una máquina o sobre alguna falla compleja.
Este mail es sobre dar gracias de corazón a mi esposa y a mi familia.
Y también para recordar que muchas veces pierdo el balance y dejo de lado lo más valioso que tiene mi vida.
Por eso otro día te hablo de fierros.
En este día, me inspiré a hablar de lo realmente importante.
Voy a ir ahora a decirle a ella que escribí esto y le voy a dar las gracias.
A veces nos pasa que perdemos de vista que lo mas importante nos espera en casa.
Si te sentiste identificado con algo de lo anterior, te invito a unirte a mi lista de correos donde comparto este tipo de historias y reflexiones.
Nos vemos adentro.
